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jueves, 7 de septiembre de 2023

Se estrena nueva versión de Largo viaje de un día hacia la noche de Eugene O´Neill en el Teatro San Martín

Arturo Puig y Selva Alemán 


(Buenos Aires)

Se estrena una nueva versión de Largo viaje de un día hacia la noche de Eugene O´Neill, en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín, perteneciente al Complejo Teatral de Buenos Aires, con dirección de Luciano Suardi. 

El miércoles 20 de septiembre a las 20.30 horas tendrá lugar, en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín (Avda. Corrientes 1530), el estreno de Largo viaje de un día hacia la noche de Eugene O’Neill, con dirección de Luciano Suardi. El elenco está integrado por Arturo Puig, Selva Alemán, Lautaro Delgado Tymruk, Diego Gentile y Julia Gárriz. La asistencia artística es de Julieta Abriola, el desarrollo creativo de Selva Alemán, Arturo Puig y Luciano Suardi, la música original y el diseño sonoro son de Carmen Baliero, el diseño de iluminación es de Jorge Pastorino y el diseño de escenografía y vestuario de Graciela Galán.  

Las funciones se ofrecerán de miércoles a domingos a las 20.30 horas. 

Duración: 115 minutos 

 

Long Day's Journey Into Night se presenta mediante un acuerdo especial con United Talent Agency, a través de The Marton Agency (New York) y la Agencia Literaria F & F (Argentina) 

 

LA OBRA

Con elementos de la vida del propio autor, Largo viaje de un día hacia la noche gira en torno a los conflictos de una familia norteamericana quebrada por las frustraciones y los vicios. Mary, una mujer presa de una adicción imposible de desarraigar, está casada con James Tyrone, un actor que ha pasado su vida haciendo giras sin poder formar un verdadero hogar y llevando frecuentemente a su esposa, que de joven soñaba con ser monja o concertista de piano, como acompañante. Tienen dos hijos, Edmund y Jamie, quienes consideran que la tacañería de su padre es la causa de muchos de los males de la familia. Edmund muestra talento para la poesía pero está gravemente enfermo, mientras que Jamie, obligado por su padre a dedicarse al teatro, no logra encaminarse y gasta todo el dinero que cae en sus manos en bebida. 

La obra transcurre en la casa de verano de los Tyrone, desde la mañana hasta la noche del mismo día y muestra las expectativas que tiene la familia de que Mary se recupere, expectativas que se van frustrando a medida que pasan las horas. Y mientras tanto, van saliendo a la luz tragedias del pasado, resentimientos, decepciones y demostraciones de afecto, a pesar de todo. 

Un enorme ventanal acompañará el paso del tiempo a través de las distintas luces del día y una neblina que llega, se disipa y vuelve a aparecer como ocultando y volviendo mostrar los tormentos del vínculo familiar. Una gran escalera central da al piso de las habitaciones y es el riesgo y la amenaza de subirla que posibilitará a la madre volver a drogarse. Desde el faro llega el ulular de una sirena que, casi como un gemido, refuerza los pesares de la historia.

 En este viaje póstumo, suerte de testamento literario de un escritor genial que no conoció limitaciones técnicas ni de estilo o enfoque cuando quiso decir algo, de un dramaturgo personal y polifacético en grado desconcertante dentro de su unidad, culminan, quintaesenciadas, todas las características del teatro de O’Neill: una preocupación torturante por detallar el escorzo psicológico de los personajes que se refleja hasta en las acotaciones; una intensidad trágica que apenas relaja y atenúa de tarde en tarde la sombra de una sonrisa; una vehemencia y una certera precisión en los apóstrofes y las increpaciones que recuerda las cumbres del ‘sublime’ clásico alcanzado por Shakespeare, Esquilo y a veces Corneille; un soberano desdén por las limitaciones del tiempo y otras leyes del escenario y aun por la tensión nerviosa del espectador; una riqueza verbal que por momentos deslumbra con su inusitada poesía, su poderoso panteísmo, su derroche de imágenes; y, en fin, su sentido del suspenso y la tremenda fuerza del conflicto dramático”.

León Mirlas en O’ Neill y el teatro contemporáneo   

 

Eugene O’ Neill entregó una copia del manuscrito de Largo viaje de un día hacia la noche en 1945, a la editorial Random House, con la condición de que no se publicara hasta 25 años después de su muerte; y, por entonces, había decidido que nunca se representara. 

Tras morir el dramaturgo, Carlotta Monterey, su esposa y a quien había dedicado la obra, tomó la decisión de dar a conocerla. Su estreno mundial -que exigió cuatro horas y media de representación- tuvo lugar en 1956, no en los Estados Unidos, sino en el Teatro Real de Estocolmo. 

Sólo por mencionar una de las representaciones extranjeras de esta pieza, puede recordarse la de 2003, en el teatro Plymouth de Broadway, en Nueva York, con un elenco integrado por Brian Dennehy, Vanessa Redgrave, Philip Seymour Hoffman, Robert Sean Leonard y Fiana Toibin.

A O’ Neill se le entregó un Premio Pulitzer póstumo por esta obra.

 

Esta obra se estrenó también en el Teatro Regio en 2010 (y se repuso en la Sala Casacuberta en 2011) bajo la dirección de Villanueva Cosse, con un elenco integrado por Claudia Lapacó, Daniel Fanego, Sergio Surraco, Agustín Rittano y Gimena Riestra. 

 

EL AUTOR

Eugene O’ Neill (1888-1953) fue un autor dramático norteamericano, pionero del teatro moderno estadounidense, influido por Ibsen, Strindberg y la tragedia griega. Hijo del actor James O’Neill, pasó una infancia inquieta con la compañía de su padre, una juventud turbulenta con estudios interrumpidos, trabajos casuales y viajes aventureros. En colaboración con los Princetown Players, que estrenaron con gran repercusión Bound East for Cardiff (Rumbo a Cardiff) y Thirst (Sed) (1916), fue poniendo en escena sus piezas en un acto de tema marítimo (entre ellas, The Moon of the Caribbies -La luna de los Caribes- de 1916-1917), hasta su triunfo en Broadway con Beyond the Horizon (Más allá del horizonte) (1920) que obtuvo el Premio Pulitzer (uno de los cuatro que le fueron otorgados al autor). O’ Neill se convirtió en el principal autor teatral de Estados Unidos y se estableció en Broadway con Anna Christie (1919-1920) -presentada en 1978 en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín, dirigida por Santángelo-, The Emperor Jones (El emperador Jones) (1920), The hairy Ape (El mono peludo) (1922), The great God Brown (El gran dios Brown) (1925), Strange Interlude (Extraño interludio) (1928), Mourning becomes Electra (A Electra le sienta bien el luto) (1931) y Ah Wilderness (1933). En 1936 fue galardonado con el Premio Nobel. 

Estilísticamente, sus dramas, que contienen muchos rasgos autobiográficos, abarcan desde el naturalismo de las piezas en un acto hasta el expresionismo sui generis de El emperador Jones y El mono peludo, y el realismo simbólico de sus obras tardías. Entre 1934 y 1946 O’ Neill no publicó ni estrenó ninguna obra, mientras escribía sus dramas de madurez: More stately Mansions (Mansiones más majestuosas) (1935-1941), A Touch of the Poet (Casi un poeta) (1936-1940), The Iceman cometh (El hombre de hielo llega) (1939-1940), A long Day’s Journey into Night (Largo viaje de un día hacia la noche) (1940), A Moon for the Misbegotten (Una luna para el bastardo) (1941-1942). Antes de morir destruyó varios dramas y fragmentos dramáticos.    

 

EL DIRECTOR

Actor, director y docente. Luciano Suardi estudió con Alejandra Boero, Augusto Fernandes y Vivi Tellas. Becado por la Fundación Antorchas se perfeccionó en el Lee Strasberg Theatre Institute de Nueva York. Como actor trabajó bajo la dirección de Alejandra Boero, Agustín Alezzo, Rubén Szuchmacher, Lía Jelín, Daniel Veronese, Alejandro Tantanian, Laurent Berger, Luis Cano, Mariana Obersztern, Ignacio Sánchez Metre y Matías Feldman, entre otros, participando de numerosos festivales y giras nacionales y en Brasil, España, Francia, Alemania, Japón y Estados Unidos. Dirigió espectáculos de su autoría y de Anton Chejov, August Strindberg, Arthur Miller, Edward Albee, Arnold Wesker, Yazmina Reza, Terence McNally, Carlo Goldoni y los argentinos Alejandro Tantanian, Sergio de Cecco y Diego Manso, entre otros, en el Complejo Teatral de la Ciudad de Buenos Aires, el Centro de Experimentación del Teatro Colón, el Teatro Nacional Cervantes, el circuito comercial, el teatro independiente, y en diferentes festivales y ciclos en el país y en Alemania, Francia y Suecia. Ha sido distinguido por su labor con numerosas nominaciones y premios (ACE, Florencio Sánchez, María Guerrero, Teatro del Mundo, Teatro XXI). Fue artista en residencia en la Akademie Schloss Solitude de Alemania y en el McCarter Theatre de Princeton en los Estados Unidos. Dictó seminarios en universidades nacionales y extranjeras. Actualmente es profesor de Actuación IV en la Licenciatura de Actuación del Departamento de Artes Dramáticas de la Universidad Nacional de las Artes.





Teatro San Martín. www.complejoteatral.gob.ar


“1983/2023 - 40 años de Democracia”

 

sábado, 29 de junio de 2019

Por primera vez en la Argentina se estrenó El adulador de Carlo Goldoni

Alejandro Awada, Gullermo Arengo y Noralih Gago


(Buenos Aires)

La comedia El adulador de Carlo Goldoni se estrenó en el Teatro Regio adaptada y dirigida por Luciano Suardi y traducción al español de Andreina Giampaolini.
Con una excelente actuación de Alejandro Awada como Don Segismundo – el personaje que adula constantemente tanto a Don Sancio – el gobernador  interpretado por Guillermo Arengo - como a Doña Luisa – la mujer del gobernador  interpretada por Noralih Gago - y también a todos de los que puede obtener alguna ventaja. Con un elenco que se destaca por su buena actuación. 
La obra transcurre antes de la Revolución Francesa y los personajes viven en los umbrales de una crisis moral y política.
Componendas, dádivas y mentiras están a la orden del día en la corte del gobernador y el autor presenta una crítica mordaz tanto a la aristocracia corrompida y en disfavor de la clase alta en el choque entrela nobleza, la burguesía y el pueblo.
Luciano Suardi adaptó y dirige El adulador, y elige uno de los dos finales de la comedia, el que Goldoni escribió primero y luego modificó porque allí ocurría algo que no era apropiado para la comedia de la época.
La puesta de Suardi se atreve a desafiar a los espectadores en el encuentro de una teatralidad actual y nos interroga al revelar aspectos de la actividad política presente.
Teniendo en cuenta que el fundador de la comedia italiana moderna, el veneciano Carlo Goldoni (1717-1783) fue  un innovador de la escena de su tiempo, mantuvo a lo largo de su obra – más de doscientas comedias sin contar sus ensayos y un voluminoso tomo de memorias - un inconformismo militante como cronista de una época y una geografía únicas: la Venecia del siglo XVIII, la versión de Luciano Suardi de El adulador se puede decir que tiene vigencia.
También nos hace recordar que no hay nada más peligroso que un adulador para quien permite que lo adulen.


    

    

El elenco está integrado por Alejandro Awada, Guillermo Arengo, Noralih Gago, Francisco Lumerman, Julia Gárriz, Fabiana Falcón, Fernando Contigiani, Adriana Ferrer, María José Ardohain, Renata Boldini, Tomás Fernández Castaño, Micaela Gaudino, Lisi Gay, Santiago Martín, Gisela Rebichini y María Florencia Zarate.

La asistencia de iluminación es Diego Emilio Becker, la asistencia de vestuario corresponde a Sofía Davies, la asistencia de escenografía a Lara María Treglia y la asistencia artística a Julieta Abriola. La música original y el diseño de sonido son de Carmen Baliero, el diseño de iluminación corresponde a Ricardo Sica, el diseño de vestuario a Betiana Temkin y el diseño de escenografía es de Rodrigo González Garillo.


Las funciones se ofrecerán de jueves a sábados a las 20.30 hs. y los domingos a las 20 hs. 


    
    
Duración (aproximada): 75 minutos
    
En El adulador, el italiano Carlo Goldoni pone en ridículo debilidades y manías para conseguir privilegios en el poder que, ciertamente, no solo son atribuibles a la sociedad del siglo XVIII. El autor se arriesgó a tratar asuntos políticos en un desarrollo cómico, cuando se reservaba esas cuestiones a la tragedia. Revisitar esta pieza desconcertante, anómala, comedia exótica nunca representada en la Argentina, propone el desafío de encontrar una teatralidad contemporánea al tiempo de interrogar al espectador acerca de aspectos sustanciales de la actividad política presente.

EL DIRECTOR
Actor, director y docente, Luciano Suardi estudió con Alejandra Boero, Augusto Fernandes y Vivi Tellas. Becado por la Fundación Antorchas, se perfeccionó en el Lee Strasberg Theatre Institute de Nueva York. Como actor trabajó con numerosos directores de renombre en el teatro oficial y alternativo de Buenos Aires y participó en festivales y giras por Brasil, España, Francia, Alemania, Japón y Estados Unidos. Dirigió espectáculos de su autoría y de dramaturgos clásicos y contemporáneos en el Complejo Teatral de Buenos Aires, el Centro de Experimentación del Teatro Colón, el Teatro Nacional Cervantes, el circuito comercial, el teatro independiente y en diferentes festivales y ciclos del país y en Alemania, Francia y Suecia. Fue distinguido con numerosas nominaciones y premios. Fue artista en residencia en la Akademie Schloss Solitude de Alemania y en el McCarter Theatre de Princeton en los Estados Unidos. Dictó seminarios en Universidades nacionales y extranjeras. Actualmente es profesor de Actuación en la Universidad Nacional de las Artes.

EL AUTOR
Considerado el fundador de la comedia italiana moderna, el veneciano Carlo Goldoni (1717-1793) no solo fue un renovador incansable de la escena de su tiempo. También mantuvo a lo largo de su obra – más de doscientas comedias sin contar sus ensayos y un voluminoso tomo con sus memorias–, un inconformismo militante como cronista de una época y una geografía únicas: la Venecia del siglo XVIII. Goldoni supo tomar lo mejor de la tradición italiana de la Commedia dell’Arte para hacerla evolucionar, y dotó al panorama teatral de su tiempo de una perspectiva creadora de inusitadas posibilidades de juego dramático. Y pudo hacerlo por su enorme intuición, por su conocimiento profundo de las costumbres cotidianas y por una lucidez práctica para aproximarse directamente al fenómeno teatral (y no a los tratados y a las normas, que siempre menospreció). En el Teatro San Martín se estrenó, en 1976, una versión de Los rústicos, que dirigió Rodolfo Graziano en la Sala Martín Coronado, con María Rosa Gallo, Miguel Ligero y Tincho Zabala en el elenco. Y, en 1997, se presentó La trilogía del veraneo en la Sala Casacuberta, en versión y con dirección de Daniel Suárez Marzal, con Adriana Aizenberg, Aldo Braga, Lidia Catalano, Verónica Llinás, Emilia Mazer y Fabio Posca, entre otros. En 2007, Alicia Zanca dirigió en el Teatro de la Ribera Arlequín, servidor de dos patrones, con Alejandra Perluzky, Marcelo Savignone, Marcelo Xicart y Luisana Lopilato, entre otros.  
    

Teatro Regio (Avda. Córdoba 6056) Ciudad Autónoma de Buenos Aires