(Buenos Aires)
Es una gran
alegría para nuestra escena que el principal teatro público de la ciudad abra
sus puertas a este rescate histórico de dos autores fundamentales de la
literatura argentina, a través de una comedia dramática extraña y atrapante que
rompe con el realismo tradicional.
Con la dirección
de Marilú Marini, la Sala Casacuberta del Teatro San Martín alberga un
verdadero hito cultural: el estreno de La lluvia de fuego, una joya inédita
escrita a cuatro manos por Silvina Ocampo y Juan José Hernández. Se trata de
una comedia dramática extraña y atrapante que rompe con el realismo tradicional
para sumergirnos en un universo poético, lúdico y profundamente nacional. El
origen de esta puesta tiene la mística de los grandes secretos literarios. Hace
tres décadas, el mismísimo Adolfo Bioy Casares le confió a Marilú Marini el
manuscrito original: una copia tipeada a máquina con correcciones de puño y
letra de la propia Silvina. Tras haberla transitado en Francia a fines de los
noventa, Marini finalmente llegó a Buenos Aires para además de actuar en otra
obra, dirigir esta farsa de suspenso repleta de esa malicia y humor negro tan
familiares para el público argentino. La trama nos presenta a Adelaida (interpretada
con un magnetismo arrollador por Valeria Lois), una mujer rica, sensual y
sofisticada —la "Greta Garbo" del barrio— que pasa sus días entregada
a la cerámica artística tras ser abandonada por su marido. Su cotidianidad
junto a su criada, Predefinda (Carolina Saade), da un vuelco absoluto con la
llegada de Marcelo (Agustín Rittano), un joven verdulero. Lo que sigue es un
perturbador juego de mentiras, pasiones, un crimen ficticio que se vuelve real,
un envenenamiento y un cuerpo quemado en el propio horno de cerámica. El gran
acierto de la obra radica en el descomunal trabajo actoral. El elenco,
completado por Damián Mai y Mercedes Beno Mendizábal, logra habitar con
maestría esa frontera difusa entre el surrealismo y el folletín doméstico. La
complicidad femenina entre Lois y Saade en escena es brillante; logran
transformar el aislamiento y la decadencia de ese hogar en un refugio macabro
que despierta risas incómodas y una fascinación constante. Apoyada en una
impecable escenografía y vestuario de Oria Puppo y el diseño sonoro de Diego
Vainer, Marilú Marini logra su cometido: apelar a la imaginación pura para
conmover al espectador. La lluvia de fuego es una cita obligada para los
amantes del teatro y de la literatura rioplatense; una oportunidad única de ver
cómo el universo disruptivo y cruel de Silvina Ocampo arde, literalmente, sobre
las tablas.
Ficha técnica y
funciones:
Dramaturgia:
Silvina Ocampo y Juan José HernándezDirección: Marilú MariniElenco: Valeria
Lois, Carolina Saade, Agustín Rittano, Damián Mai y Mercedes Beno
MendizábalLugar: Sala Casacuberta, Teatro San Martín (Av. Corrientes
1530)Funciones: Miércoles a sábados a las 20:30 h / Domingos a las 19:30 h Duración:
90 minutos
Más sobre la
obra:
Marilú Marini
confesó su relación íntima con la obra, ya que fue el propio Adolfo Bioy
Casares, esposo de Silvina Ocampo, quien le entregó el libreto original, una
copia tipeada con máquina de escribir y con correcciones de puño y letra de la
propia escritora. Este regalo tuvo lugar cuando ella visitó a Bioy para que le
firmara una primera edición de La invención de Morel para su esposo, el también
actor Rodolfo De Souza.
Marilú Marini,
quien en 1997 protagonizó en Francia una versión traducida por Silvia Barón
Supervielle y dirigida por Alfredo Arias, dice que esta obra “entusiasma por su
capacidad de evocar un cotidiano transformado por una mirada lúdica y
maliciosa”. Y destaca que el texto habita en una frontera difusa entre
distintos estilos, lo que le otorga una identidad única y profundamente
nacional.
Desde fines de
los años sesenta, Marilú Marini es una figura destacada de la escena tanto en
Francia como en Argentina. Formada en la danza en la vanguardia del Instituto
Di Tella, se consagró en París como actriz fetiche de Copi y Alfredo Arias,
destacándose por su magnetismo en obras de Beckett y Genet, por las que recibió
el Premio Molière y el reconocimiento del Sindicato de Críticos franceses.
Condecorada como Comendadora de las Artes y las Letras por el gobierno francés,
su vigencia continúa en el cine con filmes como Los sonámbulos y Cuando la
miro, y recientemente en la producción 27 noches. Marini posee una inteligencia
escénica única, en la que el cuerpo y la palabra se funden en una búsqueda
constante de asombro.
Silvina Ocampo
(1903–1993) es una de las figuras más singulares y disruptivas de la literatura
argentina del siglo XX. A pesar de haber crecido a la sombra de su hermana
Victoria –influyente gestora cultural, fundadora de la revista Sur– y de su
esposo Adolfo Bioy Casares –amigo íntimo de Jorge Luis Borges–, construyó un
universo literario propio, caracterizado por la crueldad, la infancia y lo
fantástico. Desarrolló su obra principalmente en el cuento y la poesía, con
obras como Viaje olvidado (1937), su primer libro de cuentos en el que ya se
perfila su obsesión con la infancia; Enumeración de la patria (1942), poemario
temprano que propone una mirada nostálgica y profundamente original sobre la
identidad y la geografía argentina; La furia (1959), sin dudas su obra cumbre,
donde despliega a través de una serie de relatos su personal humor negro; Las
invitadas (1961), colección de cuentos que ahonda en la perversidad de la vida
cotidiana; y Lo amargo por dulce (1962), poemario clave que demuestra su
madurez lírica. Su estilo poético, complejo, libre de los formalismos rígidos
de su época y profundamente original, se define por una tensión estética que
combina formas métricas clásicas –como el soneto– con un lenguaje coloquial e
informal. Desde lo temático, sus obras están caracterizadas por una mirada del
mundo a través de los ojos de un niño que ha perdido la inocencia, además de
una maestría sin igual para transformar objetos y situaciones cotidianas en
algo siniestro, perturbador o mágico. Su poesía explora el cuerpo, las
metamorfosis, el espejo, la muerte, el fuego y los celos. Silvina Ocampo se
mantuvo al margen de las modas literarias, priorizando la intimidad y la
libertad creativa absoluta.
Juan José
Hernández (1931-2007) fue un escritor y poeta tucumano, además de militante
LGBT, dueño de una obra poética en la que destacan Negada permanencia y La
siesta y la naranja (1952), Claridad vencida (1957) y Desiderátum. Obra poética
(2001, que reúne su obra poética entre 1952 y 2001). Publicó también los libros
de cuentos La señorita estrella (1992) y Así es mamá (1996), el libro de
ensayos Escritos Irreberentes (2003) y la novela La ciudad de los sueños
(1971). Fue traductor de Paul Verlaine y Tennessee Williams y becario del Fondo
Nacional de las Artes, de la Fundación Guggenheim y de la Casa de los
Escritores y Traductores de Saint Nazaire, Francia. Colaboró en los diarios La
Nación, Clarín y La Gaceta de Tucumán, además de las revistas Diario de Poesía,
Fénix y Proa.
Teatro San
Martín. www.complejoteatral.gob.ar


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