sábado, 20 de julio de 2019

Fedra, de Juan Mayorga y dirección de Adrián Blanco en el Teatro San Martín


Marcela Ferradás como Fedra 
Marcelo D´Andrea como Teseo (ensayos)


(Buenos Aires)

En el Teatro San Martín, Sala Cunill Cabanellas se puede ver Fedra, del destacado
dramaturgo español Juan Mayorga dirigida por Adrián Blanco.  El personaje de Fedra está a
cargo de Marcela  Ferradás y el  de Hipólito por Francisco Prim. Teseo es interpretado por
Marcelo D´Andrea. Recientemente se pudo ver El cartógrafo, de Juan Mayorga, en esta misma
sala del Teatro San Martín.
Existen varias versiones de Fedra de distintos autores a lo largo del tiempo, ya que
el tema de la obra se remonta a una vieja leyenda ritual de Trecén en la Argólide,
relacionada con el culto a Poseidón; el núcleo originario parece haber sido la muerte
violenta sufrida por Hipólito, un héroe joven, hermoso y virgen.
Autores que llevaron a escena el mito: Eurípides, Séneca, Robert Garnier, Jean Racine,
Pradon, Unamuno, Villalonga, Salvador Espriu entre otros.

La leyenda
Fedra, hija de Minos, rey de Creta y de Pasífae, la hermana de Ariadna, esposa del héroe
Teseo, que había tenido a Hipólito con la amazona Antíope. Cuando Fedra conoció a
su hijastro en los misterios de Eleusis, concibió por él una loca pasión, y lo siguió hasta
Trecén, donde erigió un templo a Afrodita Catascopia “la que mira hacia abajo” el cual
le servía para espiar los ejercicios del joven en el gimnasio. Fedra languidecía hasta que
le declaró su amor al joven, quien horrorizado le afeó la actitud. Entonces Fedra se rasgó
las vestiduras y alzó el clamor: “Socorro que me violan”, después de lo cual se ahorcó, y
dejó una carta escrita a Teseo en la que acusaba a Hipólito. Este fue maldecido y desterrado
de Atenas por su padre, quien suplicó a Poseidón que castigase al culpable. Apenas Hipólito
abandonó la ciudad con su carro y pasó por el itsmo, cayó sobre él una ola gigantesca sobre
cuya cresta navegaba un cazón (pez); espantados los caballos, el carro se precipitó contra
una roca e Hipólito quedó despedazado. Ártemis transportó al moribundo hasta Trecén, donde
su padre todavía pudo reconciliarse con él; mientras la sombra de Hipólito bajaba al reino de
los difuntos, los dioses llevaron su cuerpo a los cielos, donde se convirtió en la constelación del
Carro.
Hipólito
Con esta leyenda parece haberse mezclado luego la personalidad legendaria de Teseo y,
sobre todo, habérsele introducido, como oponente a la figura de Hipólito, el personaje de
Fedra, una mujer dominada por su pasión.
Luego la leyenda ha ido evolucionando en un doble sentido: de una parte, Fedra ha ido
adquiriendo protagonismo con el consiguiente desplazamiento de Hipólito; de otra, se
ha producido una progresiva rehabiltación moral de esta protagonista.
En Eurípides, aunque las dos versiones conservan el mismo título de Hipólito, lo que hace
suponer que éste es el protagonista, la segunda parece haber sido motivada por ese intento
de rehabilitación moral a la que nos acabamos de referir: en el Hipólito I según se puede
deducir por los fragmentos y testimonios indirectos, Fedra declaraba su amor a Hipólito
y esto ocurría además mientras Teseo estaba en Tesalia. Se cometía así doble delito de incesto
y de adulterio. Hipólito II parece haber venido a corregir el escándalo producido por. Hipólito
ahora se presenta a Fedra víctima de Afrodita; es culpable, pero lo expía con la muerte. Su
deseo es salvar su honor; lo demás es obra de los dioses. Teseo además está ausente, en una
misión sagrada.
La obra de Sófocles no se conoce, pero su título, Fedra, sugiere un mayor protagonismo
de la heroína. Grimal cree probable también que Sófocles colocara ya a Teseo en los infiernos,
con lo cual se eximía a Fedra del delito de adulterio.
En Séneca se encuentran mezclados todos estos elementos: Teseo está en los infiernos (Fedra
se querrá convencer insistentemente a sí misma de que allí, no volverá nunca su marido).
Fedra declara su amor a Hipólito, como en Hipólito I, pero también es el personaje de Hipólito
II, que se debate, si no – como en esta última obra – entre sus deseos y la voluntad divina, sí
entre los principios de moralidad que le dicta su razón y el torrente incontrolable de la pasión
que la arrastra.
La obra de Séneca está montada sobre la oposición de dos planos: el de Fedra, presidido por
Afrodita, y el de Hipólito, que es el de Diana. Esta oposición Afrodita-Diana se refuerza, todavía
dentro del plano mitológico, con otra serie de elementos, como son, de un lado, los lazos
familiares que unen a Fedra con Ariadna, Minas y Pasifae, personajes todos caracterizados por
haber sido víctimas de fuertes pasiones amorosas y, de otro, la filiación de Hipólito, hijo de
Antíope, una de las célibes amazonas.
Todo este aparato mitológico está puesto al servicio de lo que es el verdadero eje temático
de la pieza: el conflicto entre la razón y la pasión,  una dura batalla en la que se alinean en
aquel bando Hipólito y la Nodriza y en este otro Fedra y Teseo.
En la versión de Fedra de Juan Mayorga hay una reivindicación de Fedra como personaje
femenino con una visión adaptada al siglo XXI. Fedra dice que no puede gobernar su casa que
queda al cuidado  de Hipólito, hijo de Teseo, ausente porque ha emprendido un viaje, ya que
tampoco puede gobernarse a ella misma.
Inducida por Enone, la Nodriza, Fedra confiesa a Hipólito su deseo y precipita el drama.
El personaje de Enone – la Nodriza – está interpretado por Horacio Peña con muy buen
desempeño.
La puesta de Adrián Blanco y esta versión de Juan Mayorga, presentan a Fedra como
heroína que se enfrenta a  un mundo de  hombres para intentar salir del laberinto del destino.
Se destaca el trabajo de todo elenco y la dirección de Adrián Blanco. También la escenografía,
la música y el diseño sonoro de  Carlos Ledrag y el vestuario de Luciana Gutman.

Ficha técnica


El elenco está integrado por Marcela Ferradás, Horacio Peña, Marcelo D’Andrea, Francisco Prim, Gastón Biagioni y Emilio Spaventa. Maestro de esgrima: Andres D’Adamo. La asistente de Iluminación es Susana Zilbervarg, la asistente de escenografía es Mae Bermúdez, el diseño de sonido y música original es de Carlos Ledrag (en timbales, Arauco Yepes; timbalista alternante, Juan Denari), la iluminación es de Leandra Rodríguez, el vestuario es de Luciana Gutman y la escenografía es de Marcelo Valiente.

SOBRE LA OBRA

Fedra es casi un nombre prohibido. Lleva consigo el adulterio y la culpa. ¿No será que en este mundo de hombres, donde la mujer también es una pertenencia –sobre todo si de pasión amorosa se trata– toda rebeldía y sublevación deberá ser cruelmente castigada? La tragedia, el mito y el rito a Tánatos son las rutas que conducen al corazón del drama de Fedra, heroína que se enfrentará a un mundo de hombres para intentar salir del laberinto del destino.
                                                                                           Adrián Blanco

SOBRE EL DIRECTOR
Adrián Blanco es actor, dramaturgo, director y docente. Se inició en el Instituto Vocacional de Arte donde tuvo como primeros docentes a Ariel Bufano. Luego cursó sus estudios en la Escuela Nacional de Arte Dramático con profesores de la talla de Lorenzo Quinteros, Mónica Galán y Enrique Escope. Continuó su formación teatral con Luis Agustoni, Roberto Durán, Raúl Serrano, Laura Yusem y Mario González. Sus creaciones más importantes como director teatral son Plauto de Carlos Trías; Errante en la sombra de Federico Andahazi; Por la gloria de Ricardo Halac; Ser ellas de Erika Halvorsen; Los malditos sobre textos de Roberto Arlt; Los pro y los contra de hacer dedo de José Sbarra; Bacacay, Trans-Atlántico y Opereta de Witold Gombrowicz. Como actor participó, entre muchos otros, en los montajes de Luces de bohemia de Valle Inclán, Alma en pena de Eduardo Rovner, Caricias de Sergi Belbel, La historia del huevo, unipersonal con dramaturgia propia. En cine actuó en films como Vagón fumador, D.N.I., Los pasajeros del jardín y El infierno tan temido. En televisión participó de Tiempo final, Primicias, Casa natal, Señoras y señores, Hombres de ley, Ficciones y Las 24 horas. Como docente se destaca su labor en Liberarte, Foro Gandhi y en la Asociación Argentina de Actores, donde tuvo a su cargo los cursos de actuación para adolescentes.

SOBRE EL AUTOR
Juan Mayorga nació en Madrid en 1965. Es uno de los mayores exponentes de la actual dramaturgia española. Doctorado en Filosofía y licenciado en Matemáticas, es miembro fundador del colectivo teatral El Astillero y participa en las revistas especializadas Primer Acto y Acotaciones. Recientemente ha sido designado en la Silla M de la Real Academia Española. Es autor, entre otras, de las obras El traductor de Blumemberg, El sueño de Ginebra, Cartas de amor a Stalin, El Gordo y el Flaco, Animales nocturnos, Palabra de perro, Hamelin, La paz perpetua y El elefante ha ocupado la catedral. También realizó versiones de Fuenteovejuna (Lope de Vega), El gran inquisidor (Dostoievski), Divinas palabras (Valle-Inclán), Un enemigo del pueblo (Ibsen), Rey Lear (Shakespeare), Platónov (Chejov) y Woyzeck (Georg Büchner). En el Teatro San Martín se presentaron su obra Camino del cielo (Himmelweg), su versión de La vida es sueño de Calderón de la Barca por la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España, y El cartógrafo, durante la presente temporada.

Las funciones se ofrecerán de miércoles a domingos a las 20.30 hs. 
Teatro San Martín. www.complejoteatral.gob.ar




Bibliografía:
Séneca, Fedra, Introducción y notas de Jesús Luque Moreno, editorial Del Nuevo Extremo
Nadia Julien, Enciclopedia de los mitos, editorial Swing


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