(Buenos Aires)
Con una
excelente actuación de Luciano Cáceres se estrenó el unipersonal Paraíso de la española Inmaculada
Alvear, en la Sala Cunill Cabanellas del San Martín con dirección de Ignacio
Rodríguez de Anca.
Un hombre exitoso en su vida profesional recibe en un trasplante un corazón de una prostituta dominicana. A partir de esa operación su psiquis empieza a percibir en él mismo distintos sentimientos, percepciones y también su conducta cambia. La extrañeza se apodera de él y el curso de su vida se altera.
Es muy buena
tanto la actuación como la dirección y la versión de Dany Mañas de esta obra de
Inmaculada Alvear. La escenografía, el vestuario y la música acompañan y realzan la puesta.
Paraíso es una
obra que interpela la masculinidad. Es la historia de Juan Valero, un
importante empresario que recibe un trasplante de corazón. Ese nuevo latido le
muestra que lleva dentro la memoria de su donante: una mujer prostituta,
dominicana, de un barrio llamado Paraíso de Dios.
“La pregunta que
dio origen al texto fue: ¿qué sucedería si un hombre poderoso, un empresario de
éxito, recibiera el corazón de una mujer situada en sus antípodas sociales y
vitales?”, confiesa la autora de la pieza, la madrileña Inmaculada Alvear.
“¿Podrían trasladarse con ese corazón deseos, recuerdos o emociones? Así nació
la historia de Juan y Jessi, dos mundos opuestos obligados a convivir en un
mismo cuerpo. Paraíso se mueve entre la ficción y la reflexión, y propone al
espectador una experiencia que no busca certezas, sino abrir una grieta de duda
sobre cuánto de lo que somos habita, también, en nuestro corazón”.
Por su parte,
Ignacio Rodríguez de Anca, responsable de la dirección del espectáculo, dice
que “a partir de imaginar que un corazón trasplantado podría traer consigo la
memoria y los sentimientos de la donante, Paraíso narra la lucha de Juan por
comprender, aceptar e incluso intentar apropiarse de esas emociones. En ese
proceso, la obra aborda la desigualdad, la ambición y la corrupción, las formas
de la masculinidad y la violencia, la identidad, el deseo y el amor, así como
la dificultad de escapar a lo preestablecido.
La obra, con un
ritmo vertiginoso, nos invita a transitar diversas situaciones y estados a
través de un humor por momentos incómodo y apelando a nuestra sensibilidad. En
un mundo donde parecen imponerse el individualismo, la falta de empatía y la
obsesión por el éxito —donde lo diferente se percibe como una amenaza y la
‘humanidad’ pierde valor— necesito creer que el amor puede modificar el rumbo.
Y una vez más, el teatro como invitación a preguntarnos sobre aquello que
aceptamos como inevitable y sobre los lugares donde aún es posible
transformarse”.
Paraíso es una
coproducción del Complejo Teatral de Buenos Aires con VE8.
Inmaculada
Alvear (Madrid) es dramaturga, investigadora y creadora escénica, doctora en
Historia Antigua. Vivió y trabajó varios años en Buenos Aires, donde se vinculó
con la escena local y se formó en dramaturgia con Mauricio Kartun, además de
estudiar con José Sanchis Sinisterra y Marco Antonio de la Parra, y formarse
como actriz con Zulema Katz y Alberto Miralles. Sus obras se estrenaron en
Argentina, España, Francia, Italia y Costa Rica, y obtuvieron reconocimientos
como el Premio Calderón de la Barca y el accésit María Teresa León. Es autora
de títulos como Mi vida gira alrededor de 500 metros, Paraíso, En un minuto y
Mar de papel. Integró el colectivo Teatro del Astillero y participó en
residencias europeas. Su escritura articula memoria, cuerpo y tiempo desde una
mirada contemporánea en diálogo con los territorios que habitó, especialmente
Buenos Aires.
Ignacio
Rodríguez de Anca se formó como actor con Alejandra Boero y Agustín Alezzo y es
egresado de la carrera de Dirección y Puesta en Escena de la EMAD. Participó en
más de 50 puestas en teatros oficiales, comerciales e independientes, varias de
ellas con numerosos premios y nominaciones. Realizó giras nacionales e
internacionales y fue parte de varios grupos independientes como iluminador,
fotógrafo, realizador escenográfico, productor, asistente técnico y asistente
de dirección. Actualmente integra el Grupo Boca de Gallo. Dirigió Desde el
monte de Santiago Gobernori. Codirigió junto a Carolina Tejeda En estado de
viaje, Parra, un viaje escénico en tres minutos y 1/2, La trilogía Proyecto
Frontera y Rastros del gesto analógico (por el que fue nominado al Premio
Trinidad Guevara). Trabajó previamente con Luciano Cáceres en Las Carolinas y
Agua (1/404).

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